La franja septentrional de la Comunidad de Madrid está delimitada por una frontera natural, la Sierra de Guadarrama, que forma parte del sistema Central y tiene en el pico de Peñalara, con 2.430 metros, su punto más elevado.
La cadena montañosa presenta hasta tres ecosistemas claramente diferenciados según la altitud.
Las especies arbóreas están perfectamente delimitadas en estos escalones ecológicos marcados por la temperatura; sin embargo, su fauna es más flexible a las inclemencias del tiempo.
Su límite oriental es la Sierra de Gredos y el occidental Somosierra. Melojos, pinares y matorrales son los estratos ecológicos que nos encontramos en la sierra madrileña, en los que se desenvuelve una rica fauna como jabalíes, corzos, zorros, gatos monteses, o diferentes especies de águilas .
La sierra de Madrid

Entre los 1.200 y 1.600 metros, es zona de melojar o robledal de rebollo, en el que predominan los árboles de hoja caduca.
Por debajo de su cota se sitúa el encinar, mientras que por encima de los 1.600 metros hasta los 2.100 aparece el pinar de alta montaña, en concreto de pinos silvestres, que son los que mejor se adaptan a las bajas temperaturas de estas latitudes.
La cota más alta, por encima de los 2.000 metros, es la zona de matorral de altura o piornal, donde sólo están presentes los arbustos.
La fauna y la flora de la sierra

Para evitar el deterioro de este paraje natural que alberga en total 234 especies de vertebrados, de las que 169 están protegidas por ley, se prevé darle categoría de parque nacional, lo que facilitaría su conservación. Ya existen dos parques naturales, si bien sin categoría nacional: el Parque natural de la cumbre, circo y lagunas de Peñalara de 780 hectáreas, y el Parque regional de la cuenca alta del Manzanares, de 52.796 hectáreas y situado en el noroeste de la comunidad autónoma.
La variedad de aves rapaces y carroñeras se sustenta en una igual diversidad de herbívoros: cérvidos como el gamo, el corzo o el ciervo, y otros animales de gran tamaño como el jabalí o la cabra montés; sin olvidar los conejos, lagartijas o ratones de campo, decisivos en la dieta de estas aves.
La sierra, en sus zonas menos elevadas, presenta encinas, enebros, jaras, tomillos, retamas y cantuesos, pero también fresnos y sauces; para, al ir ascendiendo, mostrarnos robledales y pinos silvestres y rematar en sus más elevadas cotas con los habituales brezales y piornales o los prados de montaña.
La Pedriza

La Sierra de Guadarrama tiene en La Cabrera, La Pedriza, el nacimiento del río Lozoya en la laguna de Peñalara y los puertos de Canencia y de la Morcuera sus principales puntos de interés. En este conjunto montañoso se encuentran los montes Carpetanos, Cuerda Larga y la Sierra de la Morcuera, Navacerrada, Siete Picos, Montón de Trigo, Peña del Oso, Pasapán y la Sierra de Malagón.
Las cumbres más altas son Peñalara (2.430 m), Cabeza de Hierro Mayor (2.383 m) y La Maliciosa (2.227 m).
Entre los hermosos lugares que conforman el Parque regional de la cuenca alta del Manzanares destaca La Pedriza, un espacio protegido desde 1930. Situada en plena Sierra de Guadarrama, es uno de los parajes de Madrid más visitados por los aficionados al montañismo. El vuelo del buitre leonado en busca de carroña es una de las estampas más habituales de esta zona, donde la dureza del clima impide la aparición de bosques y da paso a las jaras, cantuesos, brezos y piornos.
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